Por qué empecé a entrenar antes de comer

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Fofa

Trabajar desde casa suena comodísimo hasta que llega el verano de verdad. A las once de la mañana el piso ya está caliente, el portátil lleva horas encendido y yo sigo intentando decidir si puedo aguantar un poco más sin poner el aire acondicionado.

Normalmente no aguanto.

Antes dejaba el entrenamiento para cuando terminara de trabajar. Ese era el plan, al menos. El problema de trabajar online es que siempre queda un correo más o una tarea pequeña que de repente parece urgentísima. Cuando por fin paraba, ya estaba cansada y el piso seguía teniendo temperatura de invernadero.

Ponía el aire, me cambiaba de ropa y esperaba a que la habitación dejara de parecer un castigo. Luego cogía el móvil un momento y perdía otros veinte minutos.

No me estaba funcionando. Pasaba medio día pensando en que todavía tenía que entrenar y cuando llegaba la hora ya no me apetecía. Una sesión de cuarenta minutos podía ocuparme casi toda la tarde entre aplazarla, empezar tarde y descansar más de la cuenta.

Hace unas semanas probé a entrenar antes de comer. Ya llevaba un par de horas trabajando, así que no tenía esa sensación horrible de hacer sentadillas nada más salir de la cama. Todavía me quedaba algo de energía y el día no se me había ido de las manos.

Fue mucho más fácil.

No todos los días, claro. A veces me lío con el trabajo y cuando miro la hora son casi las tres. Otras veces me digo que empiezo en diez minutos y termino preparando la comida. Pero hacerlo antes ha conseguido que deje de cargar con el entrenamiento durante todo el día como otra cosa pendiente.

También me hizo darme cuenta de la electricidad que gasto mientras estoy en casa. El portátil encendido, el aire acondicionado y siempre hay algo cargándose a mi lado. Yo pensaba en la electricidad cuando llegaba la factura. Nunca me había parado a pensar a qué horas la estaba usando.

Me puse a leer sobre el tema y encontré una explicación bastante clara en Javea Solar. Antes de decir si una instalación solar tiene sentido, miran cuándo consume electricidad una vivienda. Una casa vacía hasta la tarde funciona de una manera muy distinta a otra donde hay alguien trabajando desde casa todo el día, aunque desde fuera parezcan iguales.

Fue la primera explicación que leí que no hacía parecer que instalar placas consistía simplemente en llenar el tejado. El consumo durante el día importa. Y cuando trabajas en casa, enfrías una habitación y además te empeñas en hacer sentadillas antes de comer, puede haber bastante.

No me he convertido de repente en una persona organizada. Ayer volví a dejar el entrenamiento para media tarde, hice la mitad de lo que tenía pensado y pasé demasiado tiempo sentada en el suelo entre ejercicios.

Hoy salió mejor. Cerré el portátil un poco antes de comer, aparté la silla y empecé antes de que llegara otro correo que pudiera usar como excusa.

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